Ahora que no hay campaña… ¿Pensarán en TRABAJAR en la Legislatura bonaerense?
El Palacio, del lado de Diputados

Ahora que no hay campaña… ¿Pensarán en TRABAJAR en la Legislatura bonaerense?

25 de Mayo. 11.8.2017. Lo que sí se puede afirmar, sin lugar a dudas, es que los diputados y senadores de la provincia de Buenos Aires son muy poco adeptos al trabajo. La mísera convocatoria y concreción de sesiones ordinarias o extraordinarias en ambas Cámaras en lo que va del año demuestran la falta de voluntad de los legisladores, más preocupados en las campañas electorales de cara a las PASO de este domingo que a la labor para la que fueron elegidos.

Aunque muchos de ellos no son candidatos a la reelección –lo que podría ser un atenuante, en fin-, tanto diputados y senadores decidieron “imitar” a la gobernadora María Eugenia Vidal, es decir, salir a hacer campaña de modo permanente por todos los rincones de la provincia.

Ya pasaron más de siete meses y medio y la Legislatura bonaerense sigue dormida. Un par de sesiones -breves, muy breves- en ambas Cámaras es un más que pobre balance en lo que va del año.

Con un gasto diario del orden de los diez millones de pesos, la Cámara de Diputados que conduce el vidalista Manuel Mosca está en una parálisis sorprendente.

Mosca (esposo de la precandidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires, Gladys González) en definitiva está administrando un presupuesto global de tres mil seiscientos ochenta y seis millones de pesos anuales ($ 3.686.000.000) que representa un gasto de unos cuarenta millones por cada uno de los 92 diputados que integran el cuerpo.

Si se compara con el anterior ejercicio, Mosca recibió un aumento del orden del 50 por ciento (era de 2.457 millones), lo que demuestra a las claras que el oficialismo estaba muy interesado en contar con ese incremento en este año, máxime si se tienen en cuenta las PASO y las elecciones generales del 22 de octubre.

El presidente de la Cámara de Diputados bonaerense logró asumir en diciembre último con un presupuesto más que óptimo. En definitiva, con mucho dinero para encabezar una Legislatura que, así como está, tiene todos los síntomas de ser una empresa que da pérdida.

Y en el Senado, capitaneado por el vicegobernador Daniel Salvador, el panorama no es muy distinto. Mejor dicho: es igual.

A los senadores se los pudo ver más de lleno en las campañas proselitistas que en sus bancas.

El aumento del Presupuesto del Senado comparado con el ejercicio 2016 fue del 41 por ciento: pasó de 1.960 a 2.778 millones de pesos. Mucho dinero para tan baja productividad, palabra que les encanta utilizar a los funcionarios oficialistas nacionales y provinciales pero que en la Legislatura parece no existir.

Si se fantaseara con que Mosca y Salvador están a cargo de dos “empresas” (Cámara de Diputados y Cámara de Senadores, respectivamente) podría decirse que cualquier CEO con uso del raciocinio los despediría en un abrir y cerrar de ojos. Ambos están llevando a la quiebra a esos dos gigantes legislativos por una sencilla razón: la falta de producción.

Envíe su comentario
.